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Falta de mantenimiento del edificio, locales cerrados y juegos infantiles destruidos
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Deterioros en el edificio
No se avizoran mejoras, hasta tanto no se realice el proyecto de remodelación
A pocas semanas del inicio de una nueva temporada de verano, y cuando el edificio de la Terminal de Omnibus se constituye en una de las primeras impresiones de la ciudad para los visitantes, presenta un pronunciado estado de abandono y desprolijidad.
Varios locales cerrados, en especial los que están ubicados en el ala de la edificación que da hacia el centro de la ciudad; el toldo exterior del restaurante que por el óxido de una de las columnas que lo sostienen amenaza con caerse; un vidrio roto en la parte superior de las instalaciones; sobre el techo una antena que un lejano temporal dobló en dos y los juegos infantiles totalmente destruidos, son algunos de los aspectos que saltan a simple vista.
Completando el desalentador panorama, en más de una jornada y según del sector en que sople el viento, se apodera del lugar un fuerte olor nauseabundo, proveniente de una colectora ubicada a escasos metros.
Nada de inversión
A la hora que Ecos Diarios visitó la Terminal (aproximadamente a las 14,30), el movimiento en el lugar era escaso, tanto que ni siquiera despertaba a un perro que dormía en el pasillo aledaño al despacho de encomiendas de las empresas.
Apenas una persona consumía un sandwich en el buffet ubicado en el hall central y el restaurante estaba cerrado, lo que ante nuestra requisitoria generó esta respuesta: “Abre a veces, si ven que hay algo de gente…”
El escenario observado deja en claro que, a la espera de que se ponga en marcha el proyecto de remodelación del edificio, obra que aún no ha sido adjudicada, la Municipalidad y menos la Cooperativa de Trabajo “25 de Mayo”, que desde hace 11 años explota las instalaciones, harán inversión alguna para revertir el mal aspecto del lugar.
El tesorero del citado agrupamiento compuesto por ex empleados municipales, Juan Carlos Correa, indicó que “nosotros no contamos con recursos para hacer mejora alguna” y sorprendió al contar que “aunque muchos no lo crean, desde que se inauguró la Terminal a mediados de los 60, recién el año pasado y con abogado de por medio, pudimos empezar a cobrar a las empresas el alquiler de los lugares que ocupan”.
Locales cerrados
Sobre la reducción que ha tenido el movimiento comercial en la Terminal, Correa comentó que “como no se trata de un lugar atractivo sino de paso, no está rodeado de población y siempre viene el mismo caudal de gente, no da para contar con más de un kiosco y un par de lugares para comer”. Las palabras son corroboradas por locales cerrados en los que funcionaran una inmobiliaria y una heladería, que no dieron los réditos esperados a sus propietarios, mientras que en otro funciona un locutorio, pero sólo en verano.
Según el tesorero de la Cooperativa 25 de Mayo, hoy el emprendimiento subsiste “con lo que se recauda por el alquiler del buffet, la confitería, los dos kioscos y las plataformas (pagan 2,20 pesos por coche) y sitios que ocupan las empresas de ómnibus”. Con ello deben solventar los gastos de luz, gas y limpieza del edificio y el promedio de sueldos de los 8 integrantes de la cooperativa queda reducido a “unos 1.000 pesos por cabeza”.
Juan Carlos Correa se quejó “porque a pesar que estamos a cargo, nadie de la Municipalidad nos ha venido a consultar sobre la nueva Terminal que se hará y cuál será nuestro futuro; hemos sido ignorados…”
Fuente: ecosdiarios.com